viernes, 18 de junio de 2021

movietone vuelve al no-do

 

Con la ocupación de Francia en 1940, la información cinematográfica en España queda al albur de los noticiarios Ufa, Luce y Fox Movietone, que son los únicos que siguen realizando ediciones hispanas al finalizar la Guerra Civil. La conveniencia política de mantener el control también en este campo, como se viene haciendo con la prensa y la radio, lleva a la creación de No-Do en septiembre de 1942, en un momento en que los equilibrios políticos en el régimen se reestructuran. He aquí un extracto de la nota oficial publicada por la prensa con motivo del lanzamiento de la primera edición del noticiario:

Era preciso que un medio de propaganda y, de educación tal como el que representan los noticiarios y documentales cinematográficos estuvieran totalmente nacionalizados y bajo el contraste del Estado por sus órganos idóneos. Por ello la Vicesecretaría de Educación Popular ha dispuesto que todos los noticiarios se obtengan y editen por la entidad que se crea con el nombre de "Noticiarios y documentales cinematográficos No-Do", única que podrá hacerlo en lo sucesivo. Queda así contrastada la impresión, de la noticia gráfica, que tendrá una eficaz disección para el buen servicio de la cultura e información de las masas. [...] Dentro de poco serán exclusivamente españoles nuestros noticiarios. Mediante la entidad que ha creado la Vicesecretaría, las noticias de España llegaran al mundo todo, y a España vendrán mediante intercambios y convenios beneficiosos para nuestra, economía los noticiarios extranjeros. [“Los noticiarios y documentales españoles, empresa nacional“, en ABC, 3 de enero de 1943, pág. 30.]

Estos intercambios garantizaban una actividad tutelada en España para dichos noticiarios al tiempo que No-Do integraba los medios técnicos de Ufa y los humanos de Movietone. Pero la situación de monopolio informativo no está exenta de tensiones cuando se vuelvan contra España las tornas de la II Guerra Mundial. La “no beligerancia” primero y, más adelante, la declaración obligada de neutralidad, no implica que la simpatía de buena parte de la cúpula militar siga estando del lado de la derrotada Alemania y que la prepotencia de Estados Unidos despierte alguna animadversión cuando no franca antipatía. La situación cambiará radicalmente con la nueva década, cuando Estados Unidos utilice España como base para el control del Mediterráneo en el entorno del maniqueo enfrentamiento entre Occidente y el comunismo.


Pablo León Aguinaga ha cifrado la propaganda estadounidense en España en la posguerra en tres aspectos: 

la evolución de las relaciones internacionales, con la Guerra Fría como gran referente; […] la ayuda económica y la cooperación bilateral resultantes de los pactos de Madrid de 1953; y, por último, la presentación amable de la realidad estadounidense, destinada a popularizar la visión oficial del modo de vida americano, defender las excelencias de la producción cultural del país y mostrar las aplicaciones civiles de las innovaciones científico-técnicas. [Pablo León Aguinaga: “Los canales de la propaganda norteamericana en España (1945-1960)”, en Ayer, núm. 75, La ofensiva cultural norteamericana durante la Guerra Fría, 2009, pág. 135.]

También constata los escasos resultados del programa entre 1946 y 1953, periodo en el que España está ausente de todos los foros internacionales, y el despliegue de las distintas estrategias a partir de dicho año. Debido al alto índice de analfabetismo, las publicaciones periódicas y técnicas fueron dirigidas a la élites culturales y científicas, en tanto que para el pueblo llano se privilegiaban los medios como la radio y el cine; el comercial había vuelto a monopolizar las pantallas españolas con la derrota de Alemania, pero los documentales de propaganda pura y dura tenían un difícil cauce de penetración toda vez que el monopolio informativo audiovisual era detentado por No-Do.

Sin embargo, los programas divulgativos del american way of life siguieron teniendo buena acogida en las sedes diplomáticas y, a partir de 1951 se fueron diversificando a través de organizaciones religiosas, educativas y del propio ejército. En 1954 el catálogo de documentales disponibles está encabezado por los dedicados a la industria y la ciencia (80), lo que se denomina “panorama norteamericano” (75), medicina (72) y agricultura (69), de un total de quinientos quince referencias. O sea, casi el sesenta por ciento. Los catalogados como defensa son apenas trece. [Ibidem, pág. 147]


Hay títulos—The Atom in Industry (El átomo en la industria, 1954), Technique for Tomorrow (Técnica para mañana, 1954), The Petrified River (El río petrificado, 1957)— que forman parte de las sesiones organizadas por el USIS en las Casas Americanas, colegios profesionales o ayuntamientos. Pero no son estos los que nos interesan hoy, sino los que se colaron de matute entre la producción nodística. Porque la firma de los acuerdos de Madrid en 1953 propició la creación de contenidos aparentemente compartidos en el seno de la propia institución, como La historia del oleoducto / Pipeline Story (1956), que forma parte de la serie Documentales de No-Do o Proyectiles y cohetes / Defensive Sky Power (Imágenes, núm. 684, 1958). La serie Imágenes adopta la fórmula de revista, a la que Tranche y  Sánchez-Biosca atribuyen cierta desvinculación de la actualidad inmediata "y compuesta por reportajes de mayor duración que las noticias con un enfoque perodístico distinto". [Rafael R. Tranche y Vicente Sánchez-Biosca: NO-DO: El tiempo y la memoria. Madrid: Cátedra / Filmoteca Española, 2002, pág. 168.] De Imágenes se produjeron 1228 ediciones semanales entre 1945 y 1968.

La historia del oleoducto arranca con una España bucólica y anclada en el pasado: cielos azules, mar en calma, pescadores remendando redes, un pastor con su rebaño… De pronto, las ovejas salen de estampida e irrumpe en plano un bulldozer que se lleva por delante cuanto encuentra a su paso. Es un tropo un tanto arriesgado, pero, desde luego, atrapa al espectador. No se trata de una obra destructiva, sino constructiva: es el progreso que avanza imparable. Una paletada de tierra ciega el objetivo y el negro da paso a un mapa de España en el que se animan las diversas fases de la construcción del oleoducto Rota-Zaragoza. 


 

El objetivo de la obra no es otro que garantizar la distribución de combustible a las bases aéreas de Morón, San Pablo, Torrejón de Ardoz y Zaragoza, que el locutor denomina “nuevas bases españolas y americanas”, lo que queda refrendado por la imagen de pilotos de ambas nacionalidades departiendo amistosamente ante una hilera de aviones. A partir de ese momento, la película desarrolla un doble discurso. La imagen nos ofrece el avance imparable de máquinas y hombres, en tanto que locución aporta datos —ochocientos kilómetros, quince meses, dos mil millones de pesetas, tantos millones de litros de combustible— y no escatima rasgos de ironía: “Cuando la tierra se rebela, dinamita… mucha dinamita”. Una vez realizado el trabajo, las excavadoras cubren la tubería y la música recobra el aire pastoral del principio. El oleoducto, explica una vez más el locutor, es imprescindible para garantizar “nuestra defensa” —o sea, la de España y la de Occidente— “sin alterar nuestra vida cotidiana”. 

El pastor del prólogo utiliza ahora la mano a modo de visera para contemplar los cazas que, en perfecta formación, surcan el cielo gracias al combustible que fluye subterráneamente por toda la geografía peninsular.

Las ovejas pacen tranquilamente una vez más y el labrador regresará para arar y sembrar y la tierra recuperará su aspecto inmemorial, mientras, por debajo de ella, fluyen las riquezas que mantendrán fuerte nuestra defensa gracias a nuestros amigos del otro lado del mar.

Desde el punto de vista retórico, no obstante, lo más interesante es la utilización al principio del documental de la anáfora “nuestra tierra”. El posesivo plural aludirá indistintamente a los españoles y sus tradiciones y al imparable avance del progreso —“cuando la tierra se rebela…”— que garantizan la tecnología y los dólares del amigo americano. 


Que se trataba de una campaña en toda regla queda refrendado por la utilización de una de las imágenes de la película como portada de la revista Noticias de Actualidad [17 de febrero de 1958], edición española del Radio Bulletin del USIS, que al parecer tenía una tirada reducida, pero se enviaba gratuitamente por correo a los directores de los principales medios de comunicación hispanos. [Pablo León Aguinaga: Op. cit., pág. 137.]

La amenaza comunista permea todo el discurso, pero jamás se menciona explícitamente, que pasará a primer plano en edición de la revista Imágenes de febrero de 1958: Proyectiles y cohetes. Se trata de un cortometraje propagandístico producido por La United States Information Agency (USIA). La cinta, según explica Turner B. Shelton, director del departamento de cinematografía de la agencia ante el comité de control de la Cámara de Representantes, fue producida con motivo de la celebración del Año Geofísico Internacional en 1958, se tradujo a veinticuatro idiomas y su intención era demostrar no sólo que Estados Unidos no se quedaba atrás en la carrera espacial con respecto a la Unión Soviética, sino su capacidad ofensiva y la potencia de sus misiles. [Departments of State, and Justice, the Judiciary and Related Agencies Appropriations por 1959: Hearings Before the Subcommittee of the Committee on Appropriations House of Representatives. Washington: United States Government Printing Office, 1959, pág. 456.]

En la película comparecen los misiles Honest John, Corporal, Nike —con su alusión cultista a la diosa griega de la victoria—, Falcon, Redstone o Terrier en el proceso de lanzamiento, los túneles de pruebas aerodinámicas, e, incluso, las espectaculares imágenes de aviones derribados en pleno vuelo. En consonancia con el espíritu de la Guerra Fría, el locutor alude a que el objetivo de este armamento es “dar una réplica potente a cuantos están animados por un espíritu agresor”. Las barreras entre los avances científicos y militares se difuminan cuando, sin solución de continuidad se pasa a la puesta en órbita del Explorer 1, el primer satélite artificial puesto en órbita por Estados Unidos el 1 de febrero de 1958, con cuatro meses de demora con respecto al Sputnik soviético. El cortometraje termina con una “mascletá” de lanzamientos indiscriminados en la que ya no importa la coherencia de la exposición, sino la demostración de poderío en eso que eufemísticamente se llama “paz armada y vigilante”. 

Acaso éste fuera el único mensaje que recibiera el espectador que se acercara en febrero de 1958 al Publi barcelonés a ver un loquísimo programa compuesto por cortometrajes animados de Walter Lantz y Walt Disney, dos ediciones del noticiario No-Do y este documental que se publicita como “perspectivas abiertas al dominio del espacio”, apenas dos semanas después de que la noticia del lanzamiento del satélite ocupe las portadas de todos los periódicos. [La Vanguardia Española, 16 de febrero de 1958, pág. 27.]


La colaboración militar hispano-estadounidense ha sido una nota marginal en la edición 499 de la revista Imágenes. En El dominio del aire se muestran, a modo de collage, los avances estadounidenses en aviación tanto comercial como militar: cazas en miniatura, colosales aviones de pasajeros a reacción, demostraciones aéreas en Panamá, pruebas de bombas de napalm… La edición española pone por delante la preparación de los pilotos de caza nacionales en la base aérea estadounidense de Fürstenfeldbruck, en Alemania.


Cooperación amistosa España-Estados Unidos, edición 781 de Imágenes, es el máximo esfuerzo propagandístico en el campo de los acuerdos bilaterales. De hecho, el documental se abre con un montaje de agencias y noticias periodísticas que dan cuenta en inglés del desarrollo que está experimentando España gracias a la inversión estadounidense. La reconstrucción industrial después de una larguísima posguerra es avalada por una fotografía de Franco, que elogia el programa de ayuda firmado por Ike Eisenhower. Siderurgia, fabricación de automóviles, red ferroviaria, refinerías, repoblación forestal, mecanización del agro…

 

Dos áreas se llevan la palma: la futura obtención de energía atómica y la “meritoria, simpática, efusiva y cordial” donación de leche en polvo de la que se benefician, a través de Cáritas, “los niños españoles necesitados de ello”. No es necesario decir que los niños que los pequeños protagonistas parecen todos sanísimos y llevan unos babis pulquérrimos. La ayuda llega a todos y el sello de la cooperación estadounidense siempre ocupa lugar destacado. El texto introductorio, a cargo de uno de los locutores habituales de No-Do, se adivina no obstante redactado al dictado del USIS para cubrir cualquier ámbito geográfico:

Aunque en Estados Unidos gravita sobre el contribuyente el peso de la cooperación de más de sesenta países, los ciudadanos saben que en esta forma de ayuda reside la clave de la paz mundial y que en la amistad y el trabajo se halla el mejor remedio contra la amenaza de los perturbadores.

 

El objetivo común es, según se deduce, la paz en el mundo gracias al desarrollo galopante de Occidente auspiciado por Estados Unidos, una paz que dos generales, como Franco y Eisenhower saben la sangre que ha costado. Al encuentro entre ambos dedicó No-Do su noticiario 885-A, del 21 de diciembre de 1959, y el documental en blanco y negro Norteamerica y España. Todo ello no es óbice para que el propio No-Do incluyera en su catálogo de documentales ¡Paz y amistad en libertad! / Peace and Friendship in Freedom: Nation Tour (1959). La película tiene carácter excepcional por su duración —38 minutos—, por estar rodada en color y por llevar la cabecera del United States Information Service (USIS), algo totalmente inhabitual en estas películas que suelen carecer de créditos.

¡Paz y amistad en libertad! es la crónica de las tres semanas de viaje, en diciembre de 1959, en las que Eisenhower recorre onces países de Europa y Asia: Italia, Turquía, Pakistán, Afganistán, India, Grecia, un buque de guerra en el Mediterráneo, Túnez —donde ya estuvo como comandante en jefe de los ejércitos aliados—, Francia y España. Tras una escala en Casablanca (Marruecos) Ike regresa a justo a tiempo para encender el árbol de Navidad.

Cada fragmento tiene su tratamiento propio, aunque siempre puntuado por el recibimiento de los mandatarios correspondientes, las comitivas en coche o carruaje descubierto con escolta y las multitudes que se reúnen en las calles para aclamar al ilustre visitante. Cada tanto, un mensaje de paz mundial del presidente Eisenhower, que no está reñido con que asista a un partido de cricket en Karachi, o que pose ante en Taj-Mahl en la India. Ike demuestra interés por los espectáculos ecuestres en Pakistán, que para eso ha nacido en el Far West, según recuerda el locutor con un fuerte acento inglés, evoca el nacimiento de la democracia en Atenas ante los parlamentarios griegos y en París asiste a una cumbre internacional con Charles DeGaulle, Harold MacMillan y Konrad Adenauer a fin de acordar una posición conjunta ante la próxima reunión con Krushev. 

La escala en Madrid había sido preparada en un viaje que Fernando María Castiella realizó a Londres a finales de agosto donde se reunió con Eisenhower y con José María de Areilza, embajador español en Estados Unidos. Le entrega entonces una carta de Franco en la que éste le agradece “los sacrificios y esfuerzos que venís haciendo para asistir a nuestro mundo occidental y conducirnos por el camino de la paz y la concordia, y en particular por las ayudas y beneficios que, bajo vuestro mando, viene recibiendo España de los Estados Unidos” y concluye con los siguientes párrafos:

Su Excelencia sabe perfectamente que la superioridad occidental, basada en el poderío industrial de los Estados Unidos y su capacidad para transformarlo en máquina de guerra, podría sufrir menoscabo si al tiempo que la Unión Soviética desarrolla completamente todos sus recursos potenciales no reforzase la Europa occidental su unidad y su preparación. Por ello considero utilísima vuestra presencia y vuestra autoridad, que una y estreche en nuestro continente a los que tan fácilmente propenden a la desunión.
Yo abrigo la esperanza, mi querido general, que cuando la situación internacional pudiera permitíroslo, en alguno de vuestros viajes, quisierais con vuestra esposa deteneros en nuestra nación. [Álvaro Alonso Castrillo: “La evolución de la diplomacia a través de los viajes al extranjero de Fernando María Castiella en 1959”, en Política Internacional, núm. 45-46, septiembre-diciembre, 1959, págs. 24-25.]


En España, Ike aterriza en la base hispano-norteamericana Torrejón de Ardoz, recibe, ya de noche, las llaves de la ciudad de Madrid de manos del alcalde, el conde de Mayalde, y asiste en el Palacio Nacional —antes y hoy, Real— a una cena de gala. A la mañana siguiente —el reportaje no especifica que son las ocho de la mañana—, en El Pardo, trata con el jefe de estado español “de problemas internacionales de interés común”. En el discurso de despedida, Franco invoca a Dios como protector de las iniciativas estadounidenses y Eisenhower replica con votos por el trabajo conjunto para llevar adelante su ya conocida fórmula de “una paz con justicia y amistad en libertad”.


Es interesante contrastar los dos minutos de esta crónica treinta y tantos que se dedican a la escala en España con otra producción de No-Do: el documental titulado alternativamente Norteamérica y España (1959) o El presidente Eisenhower en Madrid y publicitado en una tercera variante del título como Cooperación amistosa hispano-americana. En sus diez minutos, Franco tiene tanto o más protagonismo que el visitante, al que no obstante se le concede el don de la palabra en directo, en inglés, en un discurso que el montaje estadounidense sitúa en la despedida. Varios momentos e, incluso, encuadres y decisiones de montaje proceden de ¡Paz y amistad en libertad!, así que no sería extraño que, a pesar de presentarse en blanco y negro, los brutos procedieran de lo rodado la película oficial estadounidense. La mayor atención a cada aspecto del viaje, el énfasis en situar en un plano de igualdad a los dos países y a sus mandatarios, así como la siempre cuidadosa atención a la figura del jefe del estado español mediante la locución y el montaje, son las características distintivas del reportaje local. Hay también un fragmento ausente en el reportaje estadounidense: el despliegue de un improvisado centro de prensa en el hotel Castellana Hilton, “donde se congregaron periodistas de todos los países que reflejaron en sus crónicas la apoteósica acogida tributada por Madrid al peregrino de la paz”. También la despedida es objeto de un desglose detallado: el traslado de personalidades desde El Pardo hasta Torrejón en un helicóptero de las fuerzas aéreas estadounidenses, la visión de la ciudad desde el aire —¡falseada con la cámara fija en el último piso de la Torre de Madrid!— y la presencia prominente en la banda sonora de la Marcha Real.


En cualquier caso, la edición española de ¡Paz y amistad en libertad! se cierra con una cartela en que se acredita la producción a Movietone, esto es, los servicios de información cinematográfica de la Fox, que recibieron de la USIA el encargo de realizar el reportaje oficial de la gira. El hecho de que la cartela ponga el broche a una película presentada por Noticiarios y Documentales Cinematográficos No-Do en su serie Documentales sirve para clausurar simbólicamente un paréntesis que se había abierto en 1942 con el monopolio informativo del organismo oficial y que demuestra la capacidad de penetración de la propaganda estadounidense en España a las puertas de lo que algún optimista denominó “el milagro económico español”. Cumplido el ciclo, los documentales en color de No-Do volcarán su interés en Iberoamérica.

Todos los documentales están disponibles en el repositorio de No-Do que mantienen Filmoteca Española y RTVE. De ahí proceden las capturas que ilustran este texto, salvo el anuncio del cine Publi, aparecido en la edición de La Vanguardia mencionada al pie.

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