La operación no se detiene aquí. Si Miguel de Molina resulta poco promocionable debido a la caza de brujas a la que ha sido sometido por su notoria homosexualidad, Maruja Tomás y Miguel Ligero como actores y León y Quiroga como compositores siguen siendo valores firmes, así que la editorial Alas, especializada en publicaciones cinematográficas de quiosco, lanza al mercado unos cuadernillos a medio camino entre el cancionero y la novelización entre los que figuran Rosa de África, A la lima y al limón, Verbena y La Parrala. El precio, popular a más no poder: 1,25 pesetas.
Discos Odeón edita varios microsurcos grabados por Maruja Tomás y Miguel de Molina. En la cara A del primero de ellos va el Adiós a Madrid, de Verbena, y en la B el ¿Qué te pasa, Triniá? de La Parrala. En el otro, graba las dos canciones que canta en Rosa de África: Te lo juro yo y ¡Ay, chumbera!. La banda sonora de Manolo Reyes está conformada por La rosa y el viento y la colombiana Maldito sea el dinero, y la de Pregones de embrujo por El avellanero y La vamba (Coplas del columpio), todos por Miguel de Molina. Por su parte, La Voz de su Amo edita un disco con los otros dos temas de Rosa de África: en la cara A figura El viento se lo llevó, interpretada por Rafael Medina y la orquesta Montoliu, en tanto que en esta ocasión el Que Dios te ampare de Maruja Tomás queda relegado a la cara B.
Al tiempo que se estrena La Parrala en Madrid, Concha Piquer está interpretando esta canción y A la lima y al limón en el espectáculo que presenta en el Reina Victoria. Cuando Amalia de Isaura actúa en algún teatro, no
duda en incluir la parodia francesa de La Parrala de Verbena, que “cosechó muchos
aplausos”. [Hoja del Lunes (Barcelona), 10 de noviembre de 1941,
pág. 7.] Ahora sin barba, claro. Ya en la década de los veinte, la
Isaura incorporaba a su conjunto de parodias cupletísticas la de la
"chanteuse calorri". Gloria G. Durán ha investigado estas parodias y ha
puesto de relieve su aproximación burlesca a los fenómenos de la cultura
contemporánea, como el ultraísmo. Cantaba entonces ella:
Que soy ultra, ultra, que soy ultraísta, / esto salta, salta, bien salta a la vista. / Pues yo tengo, tengo tal penetración / Que yo no soy de esta ge-ne-ración. [Citado por Gloria G. Durán: "¡Viva el gobierno cupleteril! De cómo la vanguardia se olvidó el cuplé y fracasó", en Mery Cuesta (ed.): Humor absurdo: Una constelación del humor disparatado en España. Bilbao, CA2M / Astiberri, 2020, págs. 234-235.]
Ulargui pone así en juego todas las sinergias que proporciona la industria relacionada con la cultura popular: grabaciones fonográficas, radio, cancioneros, novelizaciones, cartelería, tránsito de los escenarios a la pantalla y vuelta... Pero, pese a sus optimistas previsiones y a la intensa campaña promocional, las películas que componen Canciones conocen un destino adverso.
Suite granadina llegó a Venecia el día antes del fallo. La curiosidad que en la producción española se había creado hizo, sin embargo, que se exhibiera, y una clamorosa ovación la acogió. La Parrala fue igualmente aplaudida y vista con extraordinario interés, pues constituiría la muestra de un género distinto. Basada en una canción popular, no necesitó para esta acogida que la popularidad de la canción fuera entendida de aquel público, para quien sonaba como cosa nueva. [“El delegado de España en la Bienal de Venecia habla a Primer Plano del certamen internacional”, en Primer Plano, núm. 50, 28 de septiembre de 1941.]Maruja Tomás, su protagonista, asegura que tuvo más éxito fuera de España que aquí, pues se programó también en uno de los actos organizados por Falange Exterior en la Embajada de Roma apenas un mes después de su proyección en Venecia. [Rafael Martínez Gandía: "Maruja Tomás entrevista a Miguel del Castillo y viceversa", en Primer Plano, núm. 123, 21 de febrero de 1943.]
Dos meses después, U-Films presenta en el madrileño cine Imperial dos de las realizaciones de López Rubio: A la lima y al limón, con Miguel Ligero, y La Petenera,
con Maruja Tomás. Al mismo tiempo se programa en el Calatravas un
“extraordinario programa de variedades cinematográficas”, donde amén del
noticiario pro-Eje Actualidades UFA y el documental Peñíscola, baluarte del Papa Luna (Salvador Gijón, 1940), constituyen el plato fuerte de la sesión La Parrala, Verbena y Rosa de África, las otras tres Canciones protagonizadas por Maruja Tomás.
El programa con estos cinco títulos iniciales gira por provincias y algunos títulos se presentan como complementos en salas de Barcelona. En La Coruña, por ejemplo, se estrena el lote —del que se ha descolgado Verbena—, apuntalando Rosa de África con evocaciones patrióticas bien cargadas de puntos suspensivos: “Tierras de heroísmo... La legión... Interpretaciones primorosas”. [Hoja del Lunes (La Coruña), 21 de diciembre de 1942, pág. 2.]
La prueba de que la estrategia de Ulargui no es ninguna chaladura es que unas semanas después Cifesa acomete una empresa similar con Gracia de Triana. El resultado serán los modestos sketches musicales dirigidos por Joaquín Cuquerella a partir de argumentos de José Palma Pregones del Albaicín (1941) y Flor de espino (1942). Otros dos más que figuraban en los planes de producción de la casa valenciana para la temporada 1941-42, titulados Andalucía baila y Solera [o acaso Soleá] del Sacro-Monte, nunca se completaron. [“Primer Plano presenta su Noticiario Nacional N.º 24”, en Primer Plano, núm. 62, 21 de diciembre de 1941.]
El proyecto de exhibir los cortos agrupados como un largometraje sólo tiene
lugar en provincias y en Latinoamérica gracias a la popularidad que ha
alcanzado allí Miguel de Molina. De todas formas, en España la idea no
obtiene el beneplácito de la crítica: “U-films ha editado las Canciones,
que bien hubieran podido servir de complemento de programa, por
separado, pero como base del mismo nos parece un tanto excesivo”. La
presentación conjunta no deja de poner en evidencia el carácter de
viñetas de españolada de las que echan pestes los ideólogos y voceros
del cine del Nuevo Estado:
No hemos de indignarnos demasiado si en coplas andan los dos personajes [La Petenera y la hija de La Parrala]. Pero si estas peliculitas van a servir como propaganda de mujeres que matan y bandoleritos a lo Diego Corrientes, mejor hubiera sido que U-Films dedicara su prestigio a otros menesteres y León y Quiroga siguieran haciendo canciones, que esto sí que está demostrado les produce mucho dinero, ya que no sean capaces de otra cosa mejor. Nuestra cinematografía merece otros horizontes que ya se han abierto y no hay que perder el tiempo en resucitar la “españolada” por “muy típica que sea y por muchas que sean las ganancias de los autores. [Javier de Montillana: “Liceo - Canciones cinematográficas”, en El Adelanto (Salamanca), 28 de enero de 1943.]
Como vimos, Javier de Montillana ya se había sentido exasperado con el estreno de A la lima y al limón.
Y en su resumen de la temporada cinematográfica 1942-43 el reseñista
salmantino insistirá en tildarlas de “desdichadas películas cortas” y
teñirá la formación cosmopolita de Neville y López Rubio y los equipos
internacionales conformados por Ulargui —Pahle, Schild, Steiner, Tourjansky...—
de sospechas xenófobas al afirmar que los cortometrajes “tienen aires de
fuera”. [Javier de Montillana: “La pantalla: Producción nacional”, en El Adelanto (Salamanca), 27 de agosto de 1943.]
Saturnino Ulargui ha sabido bandearse entre la distribución de las
películas de la Hispano Filmproduktion y las coproducciones con Italia
durante la Guerra Civil y la II Guerra Mundial. Pero la derrota de las
potencias fascistas supone el fin de su carrera como productor. Fiebre / Febbre (Primo
Zeglio, 1943) es el último largometraje que produce. Hombre poco
proclive a la rendición, maquina una huida hacia adelante. Si no puede
realizar películas con Italia ni con Alemania las hará con los mismísimos
Estados Unidos. En 1944 sella un acuerdo con el modesto estudio Republic
Pictures, y dos años más tarde viaja a Hollywood y se fotografía con
James R. Granger y Richard W. Altschuler firmando papeles. [Cámara, núm. 40, 1 de septiembre de 1944, y Radio-Cinema,
núm. 128, 1946.] Pero la reorganización de la vida europea va a
obstaculizar su futuro porque su nombre aparece en las listas negras
estadounidenses que bloquean las relaciones con los antiguos
colaboradores de los regímenes fascistas. Ufisa se ve obligada a
abandonar la producción y a replegarse en la distribución. En este
punto, la explotación de los cortometrajes protagonizados por Miguel de
Molina es una cuestión de supervivencia empresarial. En los almacenes de U-Films se conservan catorce copias de cada uno de ellos, tiradas por Cinefoto en noviembre de 1941, cuando su estreno era inminente.
En septiembre de 1944 el representante de la distribuidora en Madrid solicita a la Dirección General de Cinematografía que las películas sean censuradas de nuevo. Para la sinopsis, remite a los informes de censura primigenios y añade la siguiente observación:
Esta película fue presentada a la Censura con fecha 5 de noviembre de 1941, quedando paralizados tales trámites a consecuencia de una orden de suspensión dictada en aquel interregno por la Dirección General de propaganda contra el actor Miguel de Molina, intérprete principal de la misma. [AGA, caja 36/03181.]
Esta vez, la comisión de Censura Cinematográfica de la Vicesecretaría de Educación Popular no pone inconvenientes a la presencia del cantante y bailarín exiliado, pero eleva la edad mínima de los espectadores a dieciséis años.
Es posible que la cartelería de estos cortometrajes estuviera preparada desde 1941. También que se realizara ex profeso en 1944 para apoyar el estreno, dado que no hemos conseguido localizar ningún cartel de las cintas protagonizadas por Maruja Tomás. Los nombres del director y del productor figuran en lugar prominente, pero también el de Miguel de Molina. Una silueta estilizada del cancionista y bailarín domina los tres carteles. En todos ellos va tocado con sombrero de ala ancha. En los dos en los que aparece la figura completa, marcan su vestuario los pantalones y los botines, aunque no sus célebres camisas de fantasía, que él mismo confeccionaba. Por lo demás, la imaginería no puede ser más propia de la españolada: rejas, mocitas juncales, chumberas, baile flamenco a la luz de la luna... El de Luna de sangre carece de firma, pero los otros dos van firmados por Vicent. La similitud de estilos permite atribuirle la paternidad de los tres.
En marzo de 1945 se estrenan, en lote, en el Bellas Artes de Madrid.
Si la crítica se había mostrado, casi siempre, inclemente con su tema,
en esta ocasión se suma además lo que ya se considera ranciedad de la
propuesta:
Realizadas hace mucho tiempo, pensando sin duda en la popularidad de Miguel de Molina como cantante y artista del baile, este grupo de cuatro películas cortas —Luna de sangre, dirigida por López Rubio, y Pregones de embrujo, Manolo Reyes y Chuflillas, debidas a Claudio de la Torre— no creemos que hayan ganado nada con la resurrección, ni contribuyen en lo más mínimo al prestigio del cine español, significado por haber eludido precisamente estos temas de fácil pandereta. Felizmente López Rubio y Claudio de la Torre han realizado desde entonces otras magníficas cintas. Y el valor de un director se mide siempre por su última película. [José Luis Gómez Tello: “Crítica de estrenos”, en Primer Plano, núm. 233, 1 de abril de 1945.]
Hoy en día, en cambio, resultan reivindicables desde una perspectiva queer:
Miguel de Molina nunca pudo ver sus películas españolas, a pesar de que esos largometrajes aparecieron cuando aún vivía. Ahora pueden verse y reflejan la originalidad de un artista en la cumbre de su carrera. Sus vistosos y característicos trajes, junto con su apropiación de la copla desde la pluma más exagerada, son parte del legado de un creador absoluto con una carrera constantemente frustrada, desarrollada en su mayor parte en el exilio. [Alejandro Melero: Violetas de España: Gays y lesbianas en el cine de Franco. Madrid: Notorius Ediciones, 2017, pág. 30.]
La operación Canciones se salda para Ulargui con un resultado agridulce. Otras empresas replicarán el modelo. Ya vimos el intento de Cifesa con Gracia de Triana. Jesús Rey, que había estado en la Paramount parisina de las versiones hispanas junto a Imperio Argentina y Claudio de la Torre, rueda en 1942 y 1943, los cortometrajes Tú llegarás, Otoño, Buenas noches y Alegrías, este último con la participación de la mismísima Lola Flores.
De los nueve títulos que componen el ciclo Canciones se conservan seis. No hay noticia de que hayan pervivido materiales de A la lima y al limón, La Petenera y Pregones de embrujo.