Hablábamos aquí de Agente End / Sicario 77, vivo o morto (Mino Guerrini, 1966). Decíamos entonces que...
los planos cerrados, las angulaciones enfáticas, los encuadres descentrados, los objetos sistemáticamente interpuestos entre objetivo y personaje, la ausencia en buena parte de las secuencias de un plano de situación… todo hace de Agente End un producto anómalo dentro de la producción de la casa [Balcázar], que tiende siempre a la transparencia y a la economía narrativa.
He aquí un puñado de ejemplos de encuadres descentrados en Techniscope y, sobre todo, en los que objetos y personajes se interponen entre la acción y el espectador, en una estrategia totalmente a contrapelo del modo de representación institucional que se le presupone al cine popular.
Si todo esto fue un mero alarde estético por cuenta de Guerrini o si se suponía que debía ser el correlato formal de la ocultación inherente a la naturaleza del espionaje es algo que no soy capaz de dilucidar sin caer en la sobreinterpretación a la que tan dados son los analistas angosajones.














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