domingo, 28 de junio de 2020

dobles (per)versiones


La fuerte impronta hitchcockiana del argumento de La perversa señora Ward / Lo strano vizio della signora Wardh (Sergio Martino, 1971) queda desboradada por una puesta en escena que a ratos se acerca a la abstracción en el primero de los gialli que Sergio Martino dirigió a principios de la década de los setenta. Eduardo Manzanos interviene como coproductor, amén de contribuir con el argumento y escribir el guión junto a Ernesto Gastaldi. La coproducción lleva a la elaboración de una doble versión, siempre atenta en España a cortar en el último momento cualquier atisbo de desnudo —la versión italiana cuenta con tres minutos más de metraje—, pero propiciando también el rodaje de tomas dobles, como el largo movimiento de cámara que sigue a Julie por el piso mientras prepara el baño y escucha el timbre de la puerta.


No obstante, la Comisión de Censura italiana prohíbe el 23 de diciembre de 1970 el acceso a las salas a los menores de dieciocho años “por los numerosos asesinatos en los que la violencia se mezcla con el sexo representado con particular crudeza y riqueza de detalles, a veces repugnantes, así como por las escenas eróticas y, en particular, las de los encuentros sexuales en la barca y en un sofá visto a través de la ventana, y, en fin, por los desnudos femeninos”. [Expediente de censura de la película en Italia Taglia.]


En cuanto a la censura española, a pesar de la precaución de las dobles tmas, pide otros tres cortes suplementarios y prohíbe el acceso a las salas a los menores de dieciocho años. [Expediente de censura de la película en el AGA, citado por José Luis López Sangüesa: El thriller español (1969-1983). Barcelona, Laertes, 2019. pág. 283.] En su crítica, López Sancho alude a la tijera censora pero no a la práctica de la doble versión:
Nada refleja el vivir o el carácter italiano o español. Ningún asidero tiene la historia en comportamientos de tipo latino. Los personajes no llevan nombres españoles ni italianos. Samantha (Edvige Fenech) y su marido, Neil, andan en pasos extraños con un amiguete llamado George y ligan cierta noche con un ser presuntuosamente extraño, que dice ser Jean. Todo en estas relaciones tiende a presentarnos vidas equívocas. Si no lo consigue, si quedan esos seres y sus sentimientos en insinuaciones, no sabremos atribuirlo a torpeza de los numerosos guionistas y del director. Tampoco podremos asegurar que se deba una vez más a nuestra inefable censura. El caso es que los sucesos andan embrollados, que sospechamos que el trio de caballeros no es muy cabal, pero que tampoco estemos muy seguros de si la pobre Samantha es decididamente perversa o exclusivamente tonta. [Lorenzo López Sancho, en ABC, 15 de junio de 1972, pág. 91.]
Como apéndice y a título anecdótico, incluímos también aquí dos ejemplos bastante más timoratos de este tipo de prácticas tan habituales en las coproducciones hispano-italianas de la década de los sesenta y la primera mitad de los setenta: la toma alternativa de María Kosty en el vestuario en Los mil ojos del asesino / Quel ficcanaso dell'ispettore Lawrence (Juan Bosch, 1973)...


... y los arranques de las respectivas secuencias de los desnudos de Patty Shepard y de Marilù Tolo en Sumario sangriento de la pequeña Estefanía / Mio caro assassino (Tonino Valerii, 1972), que nunca llegaron a las pantallas españolas.


Los italianos pudieron verlas a partir de los catorce años. La comisión de censura proscribió la asistencia a los menores de dicha edad "debido a algunas escenas impresionantes y otras espeluznantes (por ejemplo, la escena del asesinato de la maestra) que podrían resultar perjudiciales para la sensibilidad de dichos menores". [Expediente de censura de la película en Italia Taglia.]

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