domingo, 31 de julio de 2016

toro bravo, la odisea de una coproducción (1)


La historia de Toro bravo / Fiesta brava (Vittorio Cottafavi y Domingo Viladomat, 1956-1959) resulta un auténtico culebrón administrativo, desde que en febrero de 1955 la compañía española Itálica Films presenta el guión a censura hasta la quiebra de la productora italiana, que pone en peligro los acuerdos de coproducción firmados entre ambos países en 1953. Por el camino, un rosario de denuncias, cambios en el equipo técnico-artístico, la salida de matute hacia España del negativo depositado en un laboratorio italiano y el reciclaje de parte del metraje en un corto titulado Astas y garrochas (Domingo Viladomat, 1955).

Lo más sorprendente es que en los múltiples trasiegos de personal jamás aparece mencionado el nombre de Marco Ferreri, cuando en todas las entrevistas que le hicieron declaraba que éste fue su primer contacto con España. Así pudo leer Los muertos no se tocan, nene y comenzaría uno de los capítulos más apasionantes de la historia del cine español, el que tiene como protagonista a Rafael Azcona.

Toro bravo
Títulos anteriores: Un toro en la cumbre, Casta brava, Fiesta brava.
Producción: Itálica Films (Madrid), Phoenix Film (Roma)
Director: Vittorio Cottafavi. Director adjunto: Domingo Viladomat. Ayudantes de dirección: Riccardo Ghione, Agustín Navarro. Secretario de rodaje: Gerardo Ponce. Guión y diálogos: José Rodulfo Boeta. Jefe de producción: Carlos Grande. Ayudantes de producción: Enrique Rivas, Ramón Baillo, Manuel Carrillo. Directores de fotografía: Giuseppe Aquari, Juan García. Operadores de cámara: Alfredo C. Cores, Franco Vitroti, Salvatore Occchipinti. Ayudantes de cámara: Giovanni Savelli, Juan Jurado, José García de la Cruz, Fernando Perrote, José Sevilla. Foto-fija: Mario Meloni. Decorador: Eduardo Torre de la Fuente. Ayudante de decoración: Horacio Rodríguez. Regidor: Gustavo Quintana. Atrezzo: Mateos. Maquilladores: Franco Plombi, Alberto Travellini. Montaje: Pablo G. del Amo. Ayudante de montaje: María Dolores Laguna. Música: Salvador Ruiz de Luna.
Intérpretes: Francisco Moreno Vega “Curro Puya” (José Ríos), Rafael Peralta (Lorenzo), Manuel Arbó (don Miguel, el padre de Lucía), Lucia Banti (Lucía), Rafael Calvo (don Pedro), Fernando Sancho (Melgar), Antonio Casas (don Enrique, el ganadero), Antonio Riquelme (el alguacil), José Prada (Rovira, el empresario), Santiago Rivero (Salvador, el capataz), Matilde Muñoz Sampedro (la madre de Lucía), Emilio Sancho (el alcalde de Fuentesanta), Enrique Bernedo “Bojilla” (Faustino), Joaquín Leiva “Cuatrogordas” (Sandalio), Emilio Escudero, Gabriel Moreno, Fernando Longui, Manuel Vega.
Estudios de rodaje: Ballesteros. Exteriores: Dehesas “Poco Abrigo” y “Cañada de la Barca” de Enrique de la Concha (Sevilla); “Rojas” de Rafael Peralta (La Puebla del Río, Sevilla); “Fuente Vinagre” de Esteban González (Utrera); Alcalá de Guadaira, plaza de la Real Maestranza, la Venta de Antequera (Sevilla). Estudio de sonido: CEA. Sistema de sonido: Klangfilm. Laboratorios: Staco Film (Roma), GTC (París).
Procedimiento de color: Ferraniaclor. Lentes anamórficas: Cinépanoramic (2,34:1). Duración: 77 minutos.


Un toro en la cumbre

Todo arranca cuando Itálica Films, cuyo titular es el cordobés Manuel Gutiérrez Torrero, le compra a José Rodulfo Boeta un guión con una tenue trama argumental en la que se pretende retratar la vida de un toro de lidia. Gutiérrez Torrero decide poner el material en manos de Domingo Viladomat, un pintor que había evolucionado desde su contribución al imaginario del golpe militar de 1936 —sobre todo, como ilustrador de Laureados de España 1936-1939 (1939)— hasta un academicismo con veleidades místicas del que no está ausente la inspiración daliniana. Su segunda película como director, Cerca del cielo (1951) vuelve la vista al ya periclitado ciclo de Cruzada al narrar la inmolación del obispo de Teruel Anselmo Polanco durante la Guerra Civil. La cinta era un encargo de Acción Católica y debía contribuir a la causa de la beatificación del prelado, inscribiéndose de este modo en el otro gran filón del momento, el del cine pío. Cuando termine su participación en Toro bravo, Viladomat se lanzará a la confección de otra cinta de propaganda institucional: Llegaron siete muchachas (1957), una película tan cursilita y bienintencionada como sus protagonistas, sendas jovencitas que llegan a un pequeño pueblo de montaña como parte de la Cátedra Ambulante de la Sección Femenina. Todavía en 1961 cierra su trayectoria cinematográfica con la comedia ternurista infantil Perro golfo (1961) en la que la figura de un veterano de la guerra de Cuba interpretado por José Isbert sirve para poner de manifiesto las nuevas relaciones hispano-estadounidenses.

El programador de Radio Nacional de España José Rodulfo Boeta procede de esta misma línea de acción, habiendo debutado como guionista en colaboración con Vicente Escrivá en La mies es mucha (José Luis Sáenz de Heredia, 1948), libreto que había recibido el premio que, con motivo del día del Domund, había convocado la Dirección Nacional de Obras Misionales Pontificias. El primer esfuerzo conjunto de Itálica Films con Viladomat y Boeta —Hermano menor (1952)— obtiene el Premio Nacional de Cinematografía, así que no es extraño que Gutiérrez Torrero recurra a ambos para hacer valer ante la administración la solidez de un proyecto que pasa la censura previa sin mayores contratiempos. Lleva entonces el título de Un toro en la cumbre, convertido luego en Fiesta brava y aún después en Casta brava, antes de llegar finalmente a las pantallas como Toro bravo.

La sinopsis inicial contiene todos los elementos que más adelante constituirán Toro bravo: el trabajo en el campo con las reses; la escapada del toro Cumbreño a la querencia de la abandonada dehesa de Ríos, de la que salió con José cuando éste quedó huérfano; el amor sencillo que la hija del mayoral del Alamillo siente por José; el enfrentamiento de éste con Lorenzo, empeñado en vender la ganadería al propietario de la Solana sin el consentimiento paterno; y la lucha de José por restablecer el buen nombre de la familia gracias a la corrida-concurso de ganaderías que tiene lugar en esos días. Como clímax, el enfrentamiento entre José y Cumbreño en una plaza de pueblo en la que pretenden dar al noble animal una muerte innoble.

2 comentarios:

  1. Buenas Tardes:
    He visto su publicación y estoy buscando información de mi Tio abuelo Emilio Escudero (torero de la época) que participó en esa pelicula. Estaría interesado saber i me puedo hacer con una copia de dicha película... hasta ahor me ha resultado imposle.
    Muchas gracias y un saludo.
    Rafael Manzano del Pozo
    ramanzanopozo@yahoo.es

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