Lo de las montadoras y montadores del cine español resulta desalentador. Imposible encontrar datos biográficos, mucho menos entrevistas en las que hablen de su trabajo. Por eso, en la mayoría de los casos debemos limitarnos a los créditos. Tal es el de Bienvenida Sanz. Los catálogos de cine de ficción de los años treinta, cuarenta y cincuenta editados por Filmoteca Española han sido el punto de partida desde el que ir cotejando títulos de crédito cuando hemos encontrado copias accesibles.
Bienvenida Sanz se inicia en el cine por todo lo alto en 1934 al trabajar como ayudante de montaje de Agustín Macasoli en La traviesa molinera, que Harry d'Abbadie d'Arrast rueda en España con producción de Ricardo Soriano, marqués de Ivanrey. Edgar Neville había conocido a d'Arrast en Hollywood, en el círculo de Chaplin, y aquí ejerce de ayudante de dirección y más o menos relaciones públicas. También figura como ayudante de montaje Sara Ontañón, hermana de Santiago Ontañón, figurinista, decorador e intérprete de la película.
Al finalizar la Guerra Civil, Bienvenida Sanz aparece ya como jefe de equipo, en comandita con María Paredes del Castillo, que desarrollará una filmografía mucho más breve. Estos primeros trabajos están vinculados a los estudios CEA de Ciudad Lineal, con los que mantiene una relación estable durante los años cuarenta. En 1941 firma con Eduardo García Maroto el montaje de la película más publicitada del Nuevo Estado: Raza (José Luis Sáenz de Heredia, 1941). Con García Maroto mantendrá la colaboración a lo largo de toda su carrera, desde Oro vil (1941), la película que Maroto rueda en Cinearte mientras monta -y dirige una semana- Raza en CEA, hasta Tres eran tres (1954), la producción con la que se despide de la realización. A pesar de esta colaboración sostenida a lo largo de casi tres lustros, Maroto no la menciona en sus memorias. [Aventuras y desventuras en el cine español. Barcelona: Plaza & Janés, 1988.]
Otra relación fructífera es la que establece con Joaquín Luis Romero Marchent a raíz de su trabajo como compaginadora en El capitán de Loyola (1948) y Paz (1950), dirigidas por el trasterrado José Díaz Morales y coproducidas por Intercontinental Films, la firma del padre del futuro realizador. En RadioCinema, la revista que dirige Joaquín Romero Marchent padre, encontramos el único testimonio de Bienvenida Sanz sobre su trabajo, ilustrado por la fotografía que preside estas líneas:
El montaje de una película requiere, además de unos conocimientos técnicos generales, una comprensión mutua entre el montador y el director para coordinar mejor los planos y llevar a cabo un montaje lo más artístico posible, buscando la agilidad a la sucesión de las escenas. Esta labor es minuciosa y delicada en todos los aspectos, y hay que tener, además de conocimientos técnicos, una gran sensibilidad artística. De ello depende, en gran parte, el éxito de una película. [RadioCinema, núm. 111, 30 de abril de 1945.]
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La traviesa molinera / It Happened in Spain / Le tricorne (Harry d'Abbadie d'Arrast, 1934),
ayudante de montaje de Agustín Macasoli con Sara Ontañón
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Cancionera (Julián Torremocha, 1940), con María Paredes
Martingala (Ricardo Núñez, 1940), con María Paredes
Raza (José Luis Sáenz de Heredia, 1941), con Eduardo García Maroto
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Oro vil (Eduardo García Maroto, 1941)
Tierra y cielo (Eusebio Fernández Ardavín, 1941), sin acreditar
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La famosa Luz María (Fernando Mignoni, 1941)
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Sarasate (Richard Busch, 1941), ayudante de montaje de Angelo Comitti junto a Julio Peña Heredia
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Los misterios de Tánger (Carlos Fernández Cuenca, 1942)
Canelita en rama (Eduardo García Maroto, 1943)
La patria chica (Fernando Delgado, 1943)
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El pozo de los enamorados (José H. Gan, 1943)
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La maja del capote (Fernando Delgado, 1943)
Eugenia de Montijo (José López Rubio, 1944)
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Sol y sombra de Manolete (Abel Gance, 1944-1945), inacabada
Alma canaria (José Fernández Hernández, 1945)
Los últimos de Filipinas (Antonio Román, 1945)
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Chantaje (Antonio de Obregón, 1946)
Audiencia pública (Florián Rey, 1946)
El crimen de la calle de Bordadores (Edgar Neville, 1946)
El pirata Bocanegra (Ramón Barreiro, 1946)
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Doña María la Brava (Luis Marquina, 1948)
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El duende y el rey (Alejandro Perla, 1948)
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La vida encadenada (Antonio Román, 1948)
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La otra sombra (Eduardo García Maroto, 1948)
El capitán de Loyola (José Díaz Morales, 1949)
Filigrana (Luis Marquina, 1949)
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La mujer, el torero y el toro (Fernando Butragueño, 1950)
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Tres eran tres (Eduardo García Maroto, 1954)
Educando a papá (Fernando Soler, 1954)en la versión internacional acreditada únicamente a Tom McAdoo




























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