Después de una década dedicado a labores televisivas, Pedro L. Ramírez regresa a la dirección cinematográfica en una línea muy alejada de las comedias costumbristas que le proporcionaron prestigio de artesano solvente durante la segunda mitad de la década de los cincuenta del pasado siglo. Su regreso a la pantalla grande se produce en el seno de la producción seriada y vinculada a los intereses de la declinante productora de la familia Balcázar. El primer indicio de esta relación es el anuncio de que va a realizar El señorito y las seductoras, que terminará dirigiendo Tito Fernández en 1969.
Así que el regreso efectivo se produce en los estertores del spaghetti western paródico puesto de moda por Terence Hill y Bud Spencer. Ignacio F. Iquino se apunta al carro con Ninguno de los tres se llamaba Trinidad (1972), cuya realización firma Ramírez —que ya había dirigido para él Llama un tal Esteban (1959) y ¿Dónde pongo este muerto? (1961)— en el poblado del Oeste erigido por los Balcázar en Esplugas City. El confuso guión de Iquino y de su compañera Juliana San José de la Fuente, alias “Jakie Kelly”, basa su supuesta comicidad en la ventripotencia de Cris Huerta, Ricardo Palacios y Tito García. Ellos son los tres hermanos Wesley, perseguidos por el sheriff Whitman (Daniel Martín). El montaje parece realizado con un machete, los zooms temblequeantes se convierten en figura de estilo e Iquino recicla su archivo de westerns para ilustrar el pasado violento de la ciudad de Willville.
La única película que Ramírez dirige para Balcázar P.C. —al menos oficialmente— es Judas... toma tus monedas / Attento Gringo... è tornato Sabata! (Pedro L. Ramírez, 1972). No obstante, en la copia italiana es el productor y guionista Alfonso Balcázar Granda quien asume esta función con su acostumbrado seudónimo de Al Bagran. Rafael de España y Salvador Juan i Babot aclaran algo esta confusa situación al documentar el abandono de Ramírez del rodaje de Te espera una cuerda, Ringo que no sería otra que El retorno de Clint el solitario, cuya dirección asume el propio Alfonso Balcázar en 1972. [Balcázar Producciones Cinematográficas: Más allá de Esplugas City. Barcelona: Universitat de Barcelona, 2005, pág. 86.]
Judas... toma tus monedas es un rutinario western en el que cuatro facinerosos juegan al escondite en el desierto y en un poblado del Oeste para apoderarse de un cofre con oro robado al ejército o vengarse de sus mutuas traiciones. Aunque el primero en los títulos de crédito sea George Martin como el silencioso y letal Rayo, es el taimado y parlanchín Carrancho interpretado por Fernando Sancho. Los otros vértices del cuadrilátero son el despiadado Luke Morton (Daniel Martin) y el cazarrecompensas Texas (Vittorio Richelmy), cuyo personaje, para terminar de liar las cosas, en la copia italiana se llama Sabata. Morton se queda al dinero y secuestra a una viajera de la diligencia (Rosalba Neri) para utilizarla como rehén. Pero Carrancho roba el cofre y lo esconde en la tumba de un mormón que acaba de dejar cuatro viudas desconsoladas. El juego del ratón y el gato, puntuado cada tanto por duelos con el seis tiros, está servido.
De la dirección se hace cargo de Pedro L. Ramírez, director guadiánico que, tras ocupar un puesto de cierta relevancia dentro del cine de propósitos más comerciales —con algún acierto destacable—, desapareció y ahora reaparece en estas películas que llevan años dormitando en los almacenes. [Marcelo Arroita-Jáuregui, en Arriba, 11 de julio de 1975.]
La deserción de Ramírez de la anterior producción fue aprovechada por los Balcázar para pedir una prórroga ante el Ayuntamiento de Esplugas, que reclamaba el derribo de Esplugas City. De este modo, Alfonso Balcázar aprovechó para rodar Le llamaban Calamidad / I bandoleros della dodicesima ora (1972) y quemar las instalaciones, para que sirvieran de espectacular clímax a la película. [Ibidem]
Anunciada inicialmente como La diosa blanca, El pez de los ojos de oro (1974) es una producción de Universum Film rodada en los Estudios Balcázar, en tanto que El colegio de la muerte (1975) es una película de Maxper Producciones Cinematográficas en cuyo libreto, además de Sandro Continenza, Manuel Sebares, Ricardo Vázquez y el propio Ramírez, figura Alfonso Balcázar, lo que nos invita a sospechar que se trate de un proyecto concebido en la empresa familiar, vendido luego a Maximiliano Pérez Flores.
En esta última etapa se anuncia también el rodaje del biopic Nino Bravo, te quiero, te quiero, con Javier Escrivá y Norma Kastel en el reparto y dirección de Pedro L. Ramírez. Así que el ya veterano profesional se retiraría en 1980, con tan solo sesenta y un años, con la realización de documental institucional Las cooperativas de consumo para el Instituto de Reforma de las Estructuras Comerciales (IRESCO) del Ministerio de Comercio y Turismo.
No he logrado entrar ninguna nota de su fallecimiento, al parecer en 1993.

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